Este chico parece haber nacido para ser zarandeado por el viento. Imaginémonos durante un segundo que no conocemos de nada a Ben Affleck. Borremos por un instante de nuestras cabezas todo juicio preconcebido que podamos tener sobre el bueno de Ben. Ahora es el momento de echarle un ojo a su filmografía. Sobre el papel, la carrera del actor/guionista/director es absolutamente impresionante. Sin embargo, un serio problema surge al añadir a la ecuación Daredevil/sonrrisilla/bocachancla/(añade tu defecto favorito).

Efectivamente, Ben Affleck tiene un talento indiscutible. Estamos ante el hombre responsable del guión de El Indomable Will Hunting y al director de maravillas del calibre de Argo o The Town. De hecho, bien merece nuestro firme reconocimiento como intérprete gracias a papeles del nivel de su Nick Dunne en Gone Girl (David Fincher, 2014). Este señor se fue a destruir un meteorito con Bruce Willis y es el puñetero Batman. Casi nada…

¿Qué demonios le pasa a la gente con el bueno de Ben? Pues, por alguna extraña razón que desconocemos, un creativo destacable a todos los niveles genera antipatías con inusual facilidad. En algún momento de su larga trayectoria, todos hemos sentido una intensa necesidad de darle un bofetón a Ben Affleck. Y es que es un tipo que, en un momento dado, dejó de caer bien a todo el mundo. Después de su Oscar por el libreto de El indomable Will Hunting (junto a Matt Damon), nos encontrábamos con el nuevo chico de moda. Cercano, simpático, gamberro y con talento, la ajetreada vida personal del actor terminaba por perjudicar su carrera, firmando desastres tan inolvidables como Jersey Girl o Daredevil. La sonrisa más famosa de la industria había decepcionado al inclemente gran público. Era el momento de iniciar un castigo perpetuo.

Ben Affleck en Daredevil
Un poquito más a tu izquierda…

Da igual lo que haga Ben Affleck. Su esfuerzo siempre tendrá que ser mayor al del resto de compañeros de la industria, ya que el desprecio creativo por parte de los espectadores parece demasiado arraigado. Una mala foto, unos kilos de más o el mero hecho de que respire siempre será motivo de mofa. Mientras tanto, nosotros seguiremos sintiendo ganas de adornarle la cara con una bofetada, pero solo cuando se empeña en no desplegar su infinito talento.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.