Es la película de habla no inglesa más taquillera de la historia del cine y una de las más brillantes del nuevo milenio. En el año 2011, el cine francés volvía a demostrar el inconmensurable talento cinematográfico que atesoran sus creativos, además de un envidiable orgullo de su cultura. Olivier Nakache y Eric Toledano se sacaban de la manga Intocable, un filme que nos mostraba una historia encantadoramente humana. Y es que la amistad entre un cuidador a domicilio de métodos poco ortodoxos y un millonario tetraplejico que enamoraba a todos.

Pese al transcurso de los años, el filme no ha hecho más que aumentar sus legiones de fieles a lo largo del tiempo. No es para menos, ya que Intocable rezuma humanidad por los cuatro costados. Driss (Omar Sy) y Philippe (François Cluzet) ponían su buen hacer al servicio de la empresa, prestando sus rostros a unos personajes reales llamados Abdell Sellou y Philippe Pozzo di Borgo. Dos tipos que, a día de hoy, todavía mantienen su amistad.

Abdell Sellou y Philippe Pozzo di Borgo
Abdell Sellou y Philippe Pozzo di Borgo

Cierto es que hay matices respecto a la historia que unió los caminos de estos dos hombres. Sin embargo, la realidad es que lo expuesto en Intocable tiene mucho de verdad. Abdell llegó de Argelia cuando tenía solo cuatro años, donde llevó una vida un pelín desordenada. Constante pillajes y hurtos a sus compañeros de escuela hicieron que fuese expulsado a los 16 años. Era un chico con problemas, pero de encanto desmedido. Su don natural para caer bien con esa irreverencia y gracia natural no impidió que empezase a pasar noches en el calabozo. Robaba cámaras a turistas en la Plaza del Trocadero. Así, a los 18 acababa en la cárcel. Un año y medio de condena que termina a los 10 meses.

Una vez en la calle, Abdell se ve obligado a asistir a clases de mecánica como parte de la condena y medida de reinserción. Sin embargo, no es lo suyo. Así, ante la cercanía de volver a ingresar en la cárcel, busca un trabajo a contrarreloj, lo que le lleva a las puertas de la casa de Philippe, un aristócrata millonario y tetrapléjico que busca cuidador. Su mujer está enferma y a punto de morir (fallecerá meses después) y atraviesa una profunda depresión. Ahí comienzan a salvarse mutuamente.

Abdell Sellou y Philippe Pozzo di Borgo
Abdell Sellou y Philippe Pozzo di Borgo

Efectivamente, las vidas de ambos estaban quebradas. Abdell, sin ninguna clase de experiencia, termina convertido en el cuidador del aristócrata. Comienza así una labor en la que, a base de humor y su emblemática cara dura, logra ir sacando del atolladero a Philippe. Mientras tanto, el millonario enseña al chico valores y una cultura que le permiten encarrilar su vida.

Hoy día, Philippe vive en Marruecos con una joven marroquí con la que mantiene una relación sentimental. Por su parte, Abdell dirige una empresa avícola en Argelia. Dos tipos separados por centenares de kilómetros, pero con una amistad profunda que todavía dura.

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