Hay veces que te enfrentas a una decisión complicad,a pero que un sorprendente rayo de luz lo inunda todo de forma repentina. Precisamente eso es lo que le pasó a Steven Spielberg durante la pre-producción de E.T., una de sus grandes obras maestras. el director era plenamente consciente de que buena parte del peso de la película recaía en el personaje de Elliot, el niño que cruzaba sus pasos con el encantador extraterrestre y que establecía un especial vínculo con él. Sin el Elliot correcto, todo se iría al garete.

La tares estaba siendo realmente complicada. Pese a que ya se había elegido a un niño, varias pruebas realizadas con el pequeño en cuestión dejaban claro que iba a ser muy difícil poder trabajar con él. Así, la famosa directora de casting, Marci Liroff, empezaba a impacientarse. Pruebas y más pruebas, hasta que un jovencito llamado Henry Thomas se plantó en el lugar.

“En unos pocos segundos ya estábamos todos llorando”. Así de contundente se mostraba Liroff al recordar el impacto causado a los presentes cuando el pequeño Henry Thomas se plantó en el lugar. Le explicaron el contexto en el que un tipo de la NASA se plantaba en su casa para decirle que se iba a llevar a E.T. Su función no era otra más que convencer al hombre por todos los medios de que no lo hiciese. “Dime que podemos quedarnos con él”, susurraba Spielberg durante la prueba. Cuando esta acabó el director no dudó ni un instante: “El trabajo es tuyo, chico”. Atentos a este video lanzado por la Academia de Hollywood, porque seguro que vuestra reacción no habría sido distinta que la del director.

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