El escándalo de abusos sexuales deja herida de muerte la reputación de uno de los mejores actores del planeta.

Hay ciertos golpes demasiado fuertes como para que tu rostro no quede eternamente marcado. Hasta hace unos días, Kevin Spacey era uno de nuestros tipos más idolatrados. El sensacional actor siempre había mostrado un buen hacer fuera de lo normal. Todos adoraban al dos veces ganador del Oscar. Talento, fama, dinero y, sobre todo, respeto. Spacey lo tenía todo, incluido un secreto que iba a tirar por tierra su nombre.

Cuando Anthony Rapp (Star Trek: Discovery) denunciaba públicamente que Spacey había intentado abusar sexualmente de él cuando tenía 14 años, muchos seguidores del actor tratábamos de buscar explicación. Era 1986, Spacey estaba borracho y tenía 26 años. Ver caer al ídolo nunca es fácil, por lo que nuestro subconsciente se agarraba a un clavo ardiendo. En última instancia, la presunción de inocencia operaba de forma salvadora.

Kevin Spacey House of Cards
Kevin Spacey en House of Cards

Desgraciadamente, ya no hay excusa. Ocho compañeros de House of Cards denunciaban por acoso a Kevin Spacey, lo que llevaba a Netflix a tomar una dura decisión: prescindir de Frank Underwood en la última temporada de la serie. Los proyectos en los que estaba involucrado el actor comenzaban a suspenderse al mismo ritmo en que crecía el número de denuncias. Incluso Harry Dreyfuss, hijo del gran Richard Dreyfuss, se sumaba a la lista. Al parecer, Spacey habría intentado sobrepasarse cuando el chico contaba con 18 años.

A día de hoy, la carrera de Kevin Spacey está muerta y enterrada. Su intento de ocultarlo todo con la confesión de su homosexualidad no ha servido más que para sumar críticas. El John Doe de Seven no tiene escapatoria. ¿Cabe posible redención?

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