Si piensas en un negocio redondo, seguro que no se te ocurre uno mejor que este. Obviamente, lo de ser una estrella de la industria del cine suele ser un negocio de lo más lucrativo. Las cifras que se manejan en Hollywood marean al más pintado, pero ninguna se puede comparar con la que se llevó Nicolas Cage por no estar ni un segundo en pantalla. Dicho así, la cosa parece extraña, pero tiene su explicación.

Hace un tiempo os hablábamos del proyectazo que Warner se traía entre manos a principios de la década de los 90. El mismo pasaba por volver a llevar a Superman a la gran pantalla. Tim Burton era el elegido para dirigir un filme en el que, efectivamente, Nicolas Cage iba a ser el protagonista. Sin embargo, aquella, Superman Lives terminaba cancelada por diversas razones. Pese a que faltaban pocos días para iniciar el rodaje, la compañía decidía que se trataba de un proyecto demasiado arriesgado como para continuar. Así, Warner asumía las pérdidas generadas hasta el momento como un mal menor.

Nicolas Cage Superman. 18 millones de dólares sin trabajar

Hay quien dice que la frustrada película costó cerca de 50 millones de dólares. No sería extraño, ya que la pre-producción estaba de lo más avanzada. Gran parte del equipo llevaba meses trabajando y había que pagarles. Vestuario, decorados… Mucho se había invertido ya. No obstante, el grueso del dinero se iba al bolsillo de Nicolas Cage.

Ni más ni menos que 18 millones de dólares era lo que el oscarizado intérprete iba a percibir por su trabajo en el filme. El contrato ya estaba firmado, de modo que podo importó que Superman Lives nunca se hiciese realidad. Warner no tuvo otra que pagar, pero seguro que no fue suficiente como para paliar la decepción de un actor que siempre había soñado con enfundarse el traje del Hombre de Acero.

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