Como el empachado Ralph en “Los Simpson diría: “Ay, Ay, Ay he comido mucho plástico”. Pero hasta el propio Ralph se da cuenta de eso, al fin y al cabo se ve que es plástico. Pero cuando lo que tenemos delante está disfrazado de sabroso festín, ya no es tan fácil, ¿A que no?. Es arduo resistirse a caer en el bucle de este tipo de comida potencialmente peligrosa para la salud. Pero es que ese aroma… Ese sabor dulce, pero también salado. Ese humo que indica que esta calentito y sabroso… La tentación es demasiado fuerte.

En el caso del cine puede que no nos mate, pero en ingentes cantidades, nos nubla el juicio y el sentido crítico. El cine que te lleva de la mano y te va enseñando  el zoo con guía y audífonos, es cómodo. Te permite relajarte en estos días de constante bombardeo publicitario y crisis social. Como si todo el rato hubiera un ruido del que una sala de cine puede aislarte estupendamente. Yo diría, que lo necesitamos. ¿La dosis? Como con las hamburguesas, en el fondo tu cuerpo la sabe. Abrid vuestro apetito de curiosidad. Quitad el automático y perdeos en el zoo para explorar.

Mira, al carajo Hanneke o Bergman. ¡Oh, sí señor! Dame el cine para no pensar, dame el cine para bajarme del tren, solo quiero oír música que haga temblar mi Coca-Cola y espadas láser chocando. No es justo llevar una semana incendiaria e ir al cine para escuchar las penas de una madre sin hija, en busca de justicia, “Tres anuncios en las afueras“. Solo quiero un respiro… ¿Y qué  es un respiro? Un respiro no es sólo reír, un respiro es llorar, es soltar aquello que no has podido soltar durante la semana y que ahora Frances Mcdorman te ayuda a dejar salir. Porque necesitamos entender y ser entendidos, saber que no estamos solos, y que el dolor es común.

Tres carteles en las afueras Frances Mcdormand

Te propongo otra cosa. Bájate de ese tren, pero súbete a otro. Mira otros paisajes y vuelve a tu tren con más mundo, con más armas, porque comprender es todo lo que te hace falta para viajar con más seguridad. Si te comes esa hamburguesa te va a llenar. Pero si te comes este estofado te va a llenar y alimentar. Y la mejor manera de dar de comer al cerebro sin que te lo propongas, es el cine de mantel y jarra.

La naranja mecánica

En el cine independiente o de autor no siempre vas a comer lo que te gusta, te lo advierto. Las visiones son tan personales que no todas van a calar en ti y muchas pueden ser desagradables o incoherentes. Pero  ¡Madre mía! El día que topes con tu confidente más secreto, ese que no tuviste en el instituto y siempre deseaste. Ese día te vas a enamorar, y puede que te decepcione de vez en cuando, pero al final siempre sabrá cómo cuidarte.

Mi vida son mí Isabel Coixet
Mi vida sin mí – Isabel Coixet

Así que desde aquí hago un llamamiento a los que solo se animan a ver el cine en el que el trailer te lo cuenta todo, la música te dice qué sentir y los silencios brillan por su ausencia. A vosotros os digo, sois libres de ver lo que queráis, es vuestro derecho y no tiene que venir una escritora repelente a deciros lo que ver y lo que no. Pero como os diría vuestra madre o un enardecido amante, ¿Cómo sabes que no te gusta si no lo has probado?… Varias veces …

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