Siempre he sentido por Paul Thomas Anderson lo que podría llamarse devoción. Lo considero uno de los mejores directores vivos, pero Puro Vicio (Inherent Vice, 2014) me dio tal sopapo que aún me estoy recuperando. Temía encontrarme lo mismo con El Hilo Invisible (Phantom Thread, 2017), pero por suerte no ha sido así.

El Hilo Invisible nos cuenta la tóxica y turbulenta historia de amor entre un aclamado modisto interpretado por Daniel Day-Lewis y su musa y amante, interpretada por Vicky Krieps. El trailer olía a clasicismo por todos lados, y viniendo de este director, eso era una buena señal. Todo el metraje desprende esa esencia a relato formal clásico al que el guión ensucia con una historia de amor dolorosa para todos los implicados y perturbadora para los que la observamos.

Daniel Day-Lewis en El Hilo Invisible | Universal Pictures
Daniel Day-Lewis en El Hilo Invisible | Universal Pictures

Estamos pues ante una buena película, con un ritmo pausado pero perfecto. El director está mucho más contenido, acotándose a la historia y construyendo sus personajes mientras avanza -demos gracias, porque madre mía la anterior- y sin grandes filigranas técnicas. Por lo tanto, el peso recae en sus totalidad en unos actores siempre brillantes y competentes -como para dudar ahora de Daniel Day-Lewis-. En todo ese aspecto, sin fisuras, perfecta.

¿Entonces qué me falla en El Hilo Invisible? Realmente nada, la verdad. Funciona bien y volvemos a tener a un Paul Thomas Anderson encauzado. Es más bien el poso que deja, o la sensaciones que me genera. Adorando como adoro al director, llevo un tiempo con la sensación de que sus películas se están volviendo cada vez un poco más auto-conscientes de la genialidad de su creador, cosa que de per se no molesta, pero que se muestra evidente.

Vicky Krieps y Daniel Day-Lewis en El Hilo Invisible | Universal Pictures
Vicky Krieps y Daniel Day-Lewis en El Hilo Invisible | Universal Pictures

PTA es brillante. Lo ha demostrado innumerables veces. Lo consideraba infalibles hasta adivinad qué película. Pero con El Hilo Invisible me ha quedado la misma sensación que con Pozos de Ambición (There Will Be Blood, 2007): son buenas, pero se creen aún más buenas de lo que son. Quizás es más evidente en el caso de la película del 2007, pero ahí está la sensación. Pura percepción personal, me imagino.

Resumiendo, El Hilo Invisible es una buena película, y es algo innegable. Merecería el Oscar a mejor película sin problemas. De lo que dudo es de que deje el poso que dejan las grandes obras de este director. Pero vamos, me quejo de (puro) vicio -jejeje-: ya podrían otros directores tener películas «menores» tan buenas como Paul Thomas Anderson.

Nota: 7,5.

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