Año 2003. Sin que nadie pudiese llegar a sospecharlo, Sean Connery decidía abandonarlo todo. a sus 73 años, una de las estrellas más grandes de la historia del cine sorprendía al confirmar que se alejaba de las cámaras. La decisión sonaba a cabreo o agotamiento más que a otra cosa. De hecho, todos esperábamos que el enorme actor volviese al ruedo pronto. Algo que nunca llegaba a producirse.

Sean Connery es un jubilado como mandan los cánones. No tiene pinta de que se pase el día mirando obras, pero lo que es seguro es que lleva una vida totalmente alejada de los focos. Contadísimas son las ocasiones en las que el ganador del Oscar por Los Intocables de Eliot Ness se dejaba ver en público. De hecho, la mayoría de fotografías tomadas del actor son fruto de la audacia de un reportero o de la cámara de algún fan sorprendido. Si hemos podido ver su rostro en estos últimos 15 años no ha sido precisamente por que Connery quisiese.

Sean Connery

Nada todos los días y juega a golf. Esas son las aficiones del actor, tal y como confesaba al cumplir 80 años. Ahora, a las puertas de los 90, el inolvidable James Bond parece que no piensa volver a la gran pantalla bajo ningún concepto. Vive en Bahamas, su salud está perfecta (pese a los rumores desmentidos de que padecía Alzheimer) y continúa felizmente casado con Micheline Roquebrune, su esposa desde 1975. Sus últimos años en el cine fueron de sinsabores, por lo que no quiere empañar una carrera gloriosa. Sean Connery no volverá, porque ya es un señor sin ganas de más cine. Sin embargo, cuando vemos fotografías como las que le tomaban el pasado año, no podemos evitar cruzar los dedos para que el retorno se produzca en algún momento. Soñar es gratis.

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