No estamos seguros de que la cosa hubiese resultado demasiado cautivadora, pero de lo que no tenemos dudas es de que nos habría encantado ver el resultado. A finales del año 1990, una nueva película de Superman aparecía sobre la mesa. Después de que Christopher Reeve llevase al personaje a los altares, Warner Bros. decidía apostar por un filme de lo más ambicioso. Superman Lives era el título de una cinta que debía devolvernos al superhéroe más emblemático de DC. Un proyecto mastodóntico que, a los pocos meses, entraba incluso en fase de pre-producción.

Para la complicada empresa, el elegido no era otro que Tim Burton. El director que había conseguido convertir en un exitazo a Batman tenía toda la confianza del estudio. El papel protagonista lo asumiría un Nicolas Cage que no podía estar más emocionado con la idea. Todos tenían sus contratos firmados y la cosa estaba en marcha.

Nicolas Cage y Tim Burton
Nicolas Cage y Tim Burton en las pruebas de vestuario de “Superman Lives”

El Superman que íbamos a encontrarnos era un auténtico inadaptado. Incapaz de asumir su naturaleza y ante las dificultades para encajar, incluso nos encontrábamos con un Clark Kent que acudía a terapia. La humanización del personaje era la clave para lograr la empatía del espectador. Sin embargo, todo terminaba yéndose al garete.

“Tenía muchísima fe en aquel proyecto y en lo que Tim Burton había planeado. Me habría encantado verla, pero en cierto modo creo que hemos salido ganando con el hecho de que no exista. Ahora la gente puede imaginar cómo podría haber sido y esa imagen es más fuerte que la película misma”.

Con estas palabras pronunciadas durante una entrevista a Yahoo, el propio Nicolas Cage dejaba claro que el que no se consuela es porque no quiere. Y es que a nadie le habría gustado más que al inefable actor lo de que aquel Superman se hubiese hecho realidad, ya que su obsesión por el Hombre de Acero llega hasta el punto de que tiene una colección de cómics valorada en millones de dólares. De hecho, su hijo se llama Kal-El (nombre kryptoniano de Superman).

Efectivamente, Warner Bros. decidía cancelar el proyecto justo cuando iba a dar comienzo su rodaje. Los elevados costes hacían que la major se lo pensase dos veces. Además, el guión de Kevin Smith no convencía en absoluto. Al menos, toda la fase de desarrollo sirvió para ofrecernos incontables materiales gloriosos. Para los fans de las películas nunca realizadas, todo el proceso de la película queda recogido en el sensacional documental The Death of Superman Lives: What Happened?.

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