Todavía hoy puede sorprender a muchos amantes del arte. Cuando te plantas en un museo a contemplar algunas de las obras de arte más exquisitas del Renacimiento, puede que repares en un detalle poco perceptible a simple vista, pero que te volará la cabeza si observas con más atención. Y es que se antoja cosa extraña eso de estar ante una obra de Rafael y, de repente, encontrarte con seres humanos de seis dedos.

Efectivamente, no son pocas las obras renacentistas en las que nos encontramos seres humanos con seis dedos en vez de cinco. Una auténtica extrañeza, sobre todo teniendo en cuenta el calibre de sus autores. Sin embargo, la mayor parte de las investigaciones no dudaban en señalar que se trataba de errores. Efectivamente, el argumento parece ridículo, ya que no estamos ante aprendices precisamente.

La Madonna Sixtina
La Madonna Sixtina

Así, el paso del tiempo permitió desarrollar investigaciones y teorías que, a día de hoy, han terminado por imponerse de forma evidente. Al parecer, ese sexto dedo vendría a representar un sexto sentido. Una suerte de divinidad, ya que solía añadirse en pinturas centradas en santos o en personajes bíblicos. Una auténtica sutileza.

Los Desposorios de la Virgen
Los Desposorios de la Virgen

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