Muchas veces arte viene asociado con palabras como subasta, mercado y dinero, mucho dinero. Tristemente, muchas veces se ha catalogado la calidad del arte con el cuadro más vendido. Y a veces, muchas veces, el dinero equivoca la categoría. 

Este fin de semana se ha subastado el único, primer y último cuadro de Bansky, la chica con el globo rojo, y lo que sucedió es alucinante.

Mucho se había comentado sobre esta subasta ya que el artista no ha querido nunca participar del juego comercial de las casas de subastas. Y parece que este genial artista ha vuelta a crear magia. O no.

La subasta terminó con un comprador anónimo (nada raro en las subastas, dejad de especular) por un precio 5 veces más alto de lo que se esperaba, 1,4 millones de euros. Cuando estaban todos ahí de jiji jaja, celebrando la venta. El cuadro comenzó a moverse dentro del marco, como cayendo hacia abajo.

Lo que caía era la misma obra totalmente destruida, en tiritas minúsculas. Ante la cara de los asistentes. Eso sí que era un cuadro. La casa Sotheby´s no sabía qué hacer y optó por quitarlo de la vista.

A partir de ahí, muchas han sido las especulaciones sobre qué pasó, quién hizo eso, y cómo pudo pasar. Y pocas cosas se han revelado. Hasta que ayer lunes, se aclaró un poco el misterio. Era el propio Bansky quien revelaba en un vídeo de IG como ideó un marco con cuchillas para que si en el día de mañana el cuadro llegaba a subastarse pues pasase lo que pasó.

Un genial acto de rebeldía que demostró ante todos.

Pero Bansky no contaba con la falta de gusto y alma y la infinita estupidez del ser humano. En vez de acabar con la subasta de su cuadro, éste ha multiplicado su valor por 4. Ahora hay muchos más interesados por esos pedacitos.

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