El hecho real que puso nombre al “Síndrome de Estocolmo”

Por Héctor F. Cachón el 10 enero 2018

Ya se ha convertido en una frase popular. Quien más y quien menos, todos hemos hablado del llamado “Síndrome de Estocolmo” en alguna ocasión. Cierto es que los contextos son variados, pero hoy vamos a ceñirnos a su significado concreto. Y es que lo que ocupará nuestra atención en las próximas líneas es una reacción psicológica desarrollada por, ni más ni menos, que el 27% de víctimas de secuestros.

Efectivamente, un acto de enorme violencia intrínseca como es la retención en contra de la voluntad, puede mutar en una empatía excesiva hacia el autor del hecho delictivo. El desarrollo de sentimientos positivos de cara al secuestrador, así como la animadversión para con las fuerzas del orden se convierten en los dos rasgos habituales de muchas víctimas. Estas malinterpretan la ausencia de violencia del que retiene como una clara muestra de humanidad. “Síndrome de Estocolmo” se viene a llamar una reacción que, como podéis imaginar, tuvo su origen en la ciudad Sueca.

Exterior del Kreditbanken de Estocolmo
Exterior del Kreditbanken de Estocolmo | Jan Collsiöö

Toca viajar al 23 de agosto de 1973. Un banco de Estocolmo se convertía en el escenario elegido por Jan Erik Olsson para realizar un robo que, para su desgracia, no resultaba tan sencillo como había imaginado. Finalmente, el atracador decidía tomar varios rehenes y, como si de una película se tratase, lanzar unas cuantas exigencias para su liberación. En caso de que las autoridades que rodeaban el banco incumpliesen, ejecutaría a los rehenes. Una de esas peticiones pasaba por llevarle a Clark Olofsson, un amigo que cumplía condena. Con ambos en el recinto, la policía decidía intervenir, pero se encontraba con la sorprendente reacción de los rehenes. Todos ellos se ponían en medio para evitar cualquier daño de la policía al captor. Ese era el origen de una curiosa tendencia que, sorprendentemente, desarrollan más de la cuarta parte de las víctimas de secuestros.

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