Señores de la AMC, necesitáis nuestra ayuda. Desde hace más de un año, los datos de audiencia de The Walking Dead han empezado a desplomarse. La séptima temporada se convertía en un auténtico desastre que podría costarle muy caro a la famosa ficción de la AMC. Y es que el peaje a pagar por semejantes dosis de aburrimiento es la espantada de un público al que es fácil perder, pero casi imposible recuperar.

Desde la irrupción de Negan todo se ha desmoronado. La llegada del gran villano de los cómics y el descomunal trabajo de Jeffrey Dean Morgan han sido desaprovechados de forma vergonzosa. Hace demasiado tiempo que no ocurre nada reseñable en The Walking Dead. La serie ha perdido su capacidad de sorpresa y esa facilidad para la reinvención que la hacían tan interesante. Así, sus menos de 8 millones de espectadores empiezan ser insuficientes para la continuidad de tan costoso trabajo. Cuesta creer que hace un año y poco, 17 millones de televidentes en USA fuesen la tónica habitual.

Rick the Walking Dead

Evidentemente, el riesgo de cancelación es real. Con semejante audiencia resulta imposible seguir gastándose el pastizal que cuesta la serie. Es una pena, ya que las viñetas de Robert Kirkman ofrecen material suficiente como para disfrutar de los caminantes durante varios años más. ¿Qué hacer entonces? Pues empezar a recortar gastos prescindibles y que, lejos de ayudar al éxito de la serie, están siendo un lastre. No hacen falta tantas balas, explosiones, zombis o persecuciones. Si algo nos ha enseñado la primera mitad de la octava temporada es que The Walking Dead funciona mejor cuando se apuesta por el suspense, el silencio y las miradas sostenidas. Pega mucho más duro una pistola que apunta, en vez de una que dispara. Los capítulos 5 y 8 han sido gloriosos. ¿Qué tienen en común? Pues que sudamos de lo lindo a base de tensión. Cuando hemos tenido ruido de ametralladoras, todo se ha ido al traste.

Negan The Walking Dead

Casi fijo que los showrunners de The Walking Dead no pierden oportunidad de leer La Web de la Cultura, por lo que tenemos serias esperanzas de que vuelvan al buen camino.

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