Lo que empezó como una interesante historia de supervivencia y zombies se ha ido convirtiendo progresivamente en un dolor de muelas. Qué alguien haga algo con “The Walking Dead”.

Empiezo con una confesión: la segunda temporada de The Walking Dead, la de la granja, no me pareció ni de lejos tan mala como se decía. Imaginaos entonces si he sido transigente con esta serie. Le he aguantado personajes sosos con demasiado protagonismo, vueltas sin sentido sobre lo mismo, decisiones argumentales como poco cuestionables, etc… pero la paciencia tiene un límite. El mío fue Negan.

Negan (Jeffrey Dean Morgan) en "The Walking Dead"
Negan (Jeffrey Dean Morgan) en “The Walking Dead” | AMC

Soy seguidor de los cómics -los llevo al día-, pero con la serie me costó empezar porque al ver los primeros capítulos no me dijo nada. Decidí darle una oportunidad tras ver el personaje tan bueno que era Negan en el cómic, ya que podrían crear algo verdaderamente decente con él. Así que informándome un poco vi que todavía iba a tardar en llegar una o dos temporadas más. Pues bueno, hacia adelante.

La primera temporada sigue sin gustarme demasiado. Se lo perdono porque es la primera, pero no me llama nada la atención. La segunda, la que tantos odian, me pareció interesante y es la que me enganchó, aún con sus peros. Las siguientes fueron teniendo sus altibajos, sus momentos aburridos y sus momentos tensos y bien resueltos. Y entonces llegó el final de la sexta temporada.

Daryl (Norman Reedus) escapando de Caminantes en "The Walking Dead"
Daryl (Norman Reedus) escapando de Caminantes en “The Walking Dead” | AMC

Negan hace aparición en el último capítulo, y es todo lo que esperaba: hablador, pero intimidante. Hueles el terror, y sufres por todos los personajes. Aún sabiendo quien iba a morir -bueno, a medias-, es imposible no sentir tensión. Y de repente… ¡PAM! A esperar otro año. Ya podría merecer la pena.

Y lo hizo. Al menos por un episodio. Ese capítulo inicial de la tercera temporada es una auténtica pasada, y cumple con creces todo lo que prometía. Entonces, ¿Cómo pudieron destrozarlo todo en los siguientes capítulos? ¿Cómo pudieron estirar tanto la trama con personajes insulsos para no contarnos apenas nada? ¿Cómo teniendo a un personaje tan carismático como Negan se lo cargan sin remedio haciéndolo cargante y poco peligroso?

Carl (Chandler Riggs) y Rick Grimes (Andrew Lincoln) en "The Walking Dead"
Carl (Chandler Riggs) y Rick Grimes (Andrew Lincoln) en “The Walking Dead” | AMC

Sí, poco peligroso. Mata, vale, pero no sientes el peligro, no de su parte. Me gusta la sensación de claustrofobia al no tener los protagonistas ninguna escapatoria, pero Negan lo rompe todo. Y todo se debe a que se le muestra. ¿Para qué? Ya hemos visto de lo que es capaz. Escóndelo hasta que vuelva a haber un momento terrible. Que el silbido sea un aviso de que las cosas se van a torcer mucho, no de que un señor fanfarrón viene a dar la turra. Hacednos temer su aparición, no resoplar.

No es el único mal de The Walking Dead, por supuesto, pero para mi es la puntilla de una serie que no sabe qué hacer consigo misma, que cada vez huele a más barata, que cada vez está peor realizada y que cada vez tiene menos que contar. Es hora de pegarle el tiro de gracia y dejarla morir. Por compasión.

El punto álgido de la serie: Negan contra todos
El punto álgido de la serie: Negan contra todos | AMC

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