Donde esté un personaje de moral distraída, que se quite el resto. Como ocurría con el mundo del cine, a lo largo de los últimos años las ficciones televisivas de superhéroes empezaban a proliferar como setas. Los tiempos en los que adaptar un cómic era sinónimo de fracaso han quedado atrás. Ahora, el público ha desarrollado una adicción considerable que las grandes cadenas y plataformas como Netflix no dejan de fomentar.

Cada año asistimos a la irrupción de incontables series de superhéroes, pero no todas alcanzan el nivel que cabría esperar. Desde su primera aparición en la pequeña pantalla, Daredevil se convertía en el baremo de calidad. La serie de Netflix y Marvel pasaba a ser la gran obra del mundo de los superhéroes televisivos y en el espejo en el que toda nueva serie se miraba. Así, una a una, toda nueva apuesta iba sufriendo un agravio comparativo que, para sorpresa de todos, no ha existido con The Punisher.

The Punisher

A finales del pasado año, Frank Castle se plantaba en nuestros hogares con la firme intención de buscar venganza. Tras dos adaptaciones cinematográficas olvidables, The Punisher al fin encontraba una versión a la altura de la leyenda. Oscuro, sangriento y violento, el personaje de Jon Bernthal poco tiene que ver con cualquier otro personaje de Marvel. Es el tipo al que llevábamos esperando mucho tiempo. Este “castigador” de las calles de Nueva York no tiene poderes, pero tampoco los necesita. Su habilidad es la de matar y tiene más de antihéroe que de otra cosa.

Así, a base de construir un personaje potente y con un torrente de ira impregnando cada plano, The Punisher lograba convertirse en la serie capaz de superar a Daredevil, la serie en la que Castle hizo su primera aparición. Tendremos que esperar más de un año para descubrir si ha sido un acierto puntual o si las sucesivas temporadas de la serie mantienen el nivel, pero nadie duda ya de que tenemos nuevo rival a batir.

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