No queremos parecer desagradecidos. Cuando una serie te da tantísimas horas de entretenimiento y diversión, bien merece el respeto del gran público. La sonrisa es algo que no está pagado, pero hay que saber cuando se ha empezado a perder la gracia. Un chiste mil veces contado da más pereza que otra cosa y eso es lo que está ocurriendo con The Big Bang Theory.

No pongáis esa cara, porque no es nada nuevo. Mientras la sitcom de la CBS transita por su undécima temporada, poco o nada queda de la frescura con la que Sheldon, Leonard, Penny y compañía se plantaban en nuestros hogares, allá por el 2007. The Big Bang Theory lleva casi tres años de importante pobreza creativa. No es esta una crítica a sus creadores, ya que nadie puede luchar contra el inclemente efecto del tiempo. La fórmula está agotada, lo que queda de manifiesto en unos capítulos de estructura ya cansina y con gags que han dejado de funcionar.

The Big Bang Theory

Ni el mismísimo Sheldon Cooper es capaz ya de mantener esto. Uno de los personajes más potentes de la historia de la televisión y el responsable del fenómeno en el que se convertía la serie, ha perdido su capacidad para hacer saltar todo por los aires. Ya le conocemos demasiado. Cada una de sus reacciones es tan previsible como la del resto de protagonistas. El gran activo de The Big Bang Theory ha dejado de serlo.

A día de hoy, The Big Bang Theory sigue manteniendo buenos datos de audiencia, pero la fase final del declive ha comenzado. La sitcom pide a gritos una cancelación que, por respeto a su enorme legado, debería concedérsele cuanto antes.

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