La serie inglesa de gánsters lo tiene todo para ser una de los mejores shows del momento, pero aún así nunca consigue rematar la faena. Diseccionamos Peaky Blinders.

La serie británica Peaky Blinders se estrenó en la BBC Two allá por el 2013. Han pasado cinco años desde entonces y cuenta con cuatro temporadas en su haber relatando la historia de la familia Shelby tratando de ascender en el mundo criminal de la Inglaterra de principios del siglo XX. Podría decir cosas muy buenas de ella, pero al final pesa demasiado la mala. Vamos por partes.

Peaky Blinders es visualmente arrebatadora. En serio, de lo mejor que se ha hecho en la televisión en ese aspecto. Su fotografía es siempre impecable, destacando la de la primera y cuarta temporada, que las he encontrado especialmente brillantes. Clásicos a veces, brutalmente modernos la mayor parte del tiempo, cada capítulo tiene momentos para el recuerdo gracias a su estilo visual.

La familia Shelby en Peaky Blinders | BBC
La familia Shelby en Peaky Blinders | BBC

Sus interpretaciones son también muy finas, con un Cillian Murphy liderando con mucha clase la banda y unos Paul Anderson, Hellen McCrory y Joe Cole con una personalidad y saber hacer espectaculares. Sam Neill no lo destaco como lo mejor de la función, pero aún así impone y se siente su presencia, y el resto de actores que pasa por ahí mantiene el buen nivel. Atentos al excesivo Tom Hardy.

Otros aspectos a destacar sería su dirección, siempre cuidada; su anacrónica banda sonora, compuesta de grandes temas del rock y pop rock internacional -Nick Cave, PJ Harvey, The White Strypes, Tom Waits…- que harán la delicias de todos; su ambientación y atmósfera, algo de lo que deberían aprender muchas producciones patrias… ¿Entonces cuál es el problema? El guión. El maldito guión.

Thomas Shelby (Cillian Murphy) en Peaky Blinders | BBC
Thomas Shelby (Cillian Murphy) en Peaky Blinders | BBC

Es algo muy extraño: todo funciona, pero no hay temporada que no se quede a medio gas. Puede achacarse a que sólo cuentan con seis capítulos por temporada para rematar las tramas, pero a mi no me vale. No puede ser que parezca que todo va a explotar, que estamos yendo hacia un camino y nos quedemos a medias. A mi me agota la paciencia.

Los diálogos son buenos, los personajes están muy bien caracterizados, saben crear momentos memorables… pero nunca meten esa puntada final que nos haga decir así SÍ. Ni siquiera en la cuarta temporada, que lo tenían todo para lograrlo, consiguen sacarle el jugo que requería. ¿A qué se debe? Ni idea, pero a mi me resulta molesto y me saca de quicio.

Aún así, no nos llevemos a equivoco: que Peaky Blinders no sea una serie redonda no quiere decir que no sea totalmente disfrutable y que no merezca absolutamente la pena verla. Desprende calidad por los cuatro costados, pero le sigue faltando ese punch para alzarse en el altar de las series. Veremos en la quinta temporada, pero me temo que ya es un poco tarde…

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