¡Seguridad, por favor! ¡Saquen a esta serie de mi televisor! Y es que, efectivamente, lo de Knightfall no se puede aguantar ni un minuto más. History Channel nos la ha jugado bien. El canal nos prometía una ficción cargada de sangre, espadas, cotas de malla y todas esas cosas que nos alegran cualquier día. Así, todos corríamos ilusionados al encuentro de los Templarios de Knightfall, para darnos de bruces contra una auténtica infamia.

Knightfall

Knighfall no hay quien se la fume. Obviamente, la vida es una cuestión de expectativas, lo que ha jugado en contra de la esperada ficción. Sin embargo, ni los más escépticos podían imaginar que nuestro viaje a los últimos días de la hermandad templaria pudiera resultar semejante desacierto. Tampoco vamos a ponernos espléndidos pidiendo un rigor histórico como el de Roma o una trama adictiva al nivel de Juego de Tronos, pero entre un poco y un mucho…

Cuando te metes en unos tiempos de semejante riqueza y trascendencia, muy mal se te tiene que dar para no enhebrar una historia de interés. De hecho, si una habilidad se les puede reconocer a los responsables de Knightfall es la de causar indiferencia con semejante material de partida. Ni toda la sangre del mundo es suficiente como para engancharnos durante el metraje completo de su primer episodio. Encontrarse miembros cercenados sirve para despistar un poco en medio de la ensalada de lugares comunes, pero poco más.

Knightfall

¿Queréis algo épico de verdad? Pues soportar los 10 episodios de la primera temporada de Knightfall es algo propio de espartanos. La mayor aventura que propone la serie es aguantarla. El devenir de Tom Cullen y compañía nos la trae al pairo. Menudo desastre…

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