Cuesta creer que hayamos tenido que esperar tanto tiempo para encontrar un producto televisivo de tal calibre. Efectivamente, Antena 3 decidía estrenar Fariña, uno de sus proyectos más esperados del año. La serie se presentaba en sociedad después de la polémica generada días atrás, al conocerse que una jueza había ordenado el secuestro del libro de Nacho Carretero en el que se había basado la ficción. Imposible mejor publicidad.

Así las cosas, la Galicia de los años 80 irrumpía en nuestra parrilla televisiva con una historia centrada en un periodo oscuro para la hermosa tierra. Y es que, por aquellos días, la reconversión de la pesca había dejado tambaleándose a varios sectores de la sociedad gallega. Una grave crisis que provocaba que las drogas y el narcotráfico se abriesen paso de forma dramática.

Fariña

No hay trampa ni cartón. Fariña apuesta por actores gallegos y sin acento impostado para retratar de forma excepcional una historia cruda. El ilustre narco Sito Miñanco se convierte en el hilo conductor de una historia sin trampa ni cartón. Los hechos ocurridos por aquellos días son más que suficientes como para construir una trama imponente. Añadiéndole la costa gallega como lienzo, el resultado no podía ser mejor.

Series como Crematorio, El Ministerio del Tiempo o La Peste marcaron un camino interesante. De Fariña solo hemos podido ver un episodio, pero conviene prestarle la atención debida a una serie española que, por el momento, no muestra ninguna debilidad. Interpretación, narración y puesta en escena se elevan a lo sublime. Encima engancha. 3,4 millones de espectadores pueden dar fe de ello. A nada que esta primera temporada logre mantener el listón, podemos estar ante algo que nunca se había visto en la televisión española: Calidad desmedida y audiencia descomunal. ¡Qué satisfacción poder decir todo esto!

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