Por fin un late show que nos representa. La Resistencia es ágil, atrevida, natural, enérgica y actualizada a los nuevos tiempos. Ya era era de que escuchasen a la nueva generación que pedía cosas distintas. Viva Broncano.

Buenafuente está muerto. Bueno, a ver, no es que esté muerto de verdad, pero lo que es la figura de Buenafuente como cómico conductor de un late show está finiquitado. Está desfasado, pertenece a otra época, a una que duró menos de lo que parecía que duraría. Los millennials piden sangre nueva, y la televisión no estaba preparada para dársela… hasta que apareció #0 y le concedió todos los programas que quisiera a David Broncano, con La  Resistencia a la cabeza.

Porque hay algo que Broncano tiene que nos hace seguirle como si fuera el flautista de Hamelin: naturalidad. No interpreta guiones, sino que fluye con el ritmo que le ofrecen, y crea a partir de ahí. Es el colega gracioso que no tiene que esforzarse ni se las pasa contando chistes, sino que simplemente, es gracioso. Por eso ha calado en todos nosotros, y por eso lo está petando tanto en La Vida Moderna -rodeado de los grandísimos Quequé e Ignatius- y en #0 con su nuevo programa.

La Resistencia tiene una estructura de late show habitual: monólogo, secciones de colaboradores y entrevistas. Y, aún así, no es lo mismo de siempre. Han dado de lleno con lo que muchos esperábamos, una representación de lo que de verdad queremos ver, no de lo que las grandes productoras o discográficas nos imponen. Y todo es ágil, todo fluye, todo es gracioso -y si no lo es, ya se encargará Broncano de sacarle brillo-.

Habrá guión, sobretodo en los colaboradores, pero el contrapunto de Broncano es lo que lo revitaliza y lo vuelve algo especial. Bueno, claro, y un Jorge Ponce inspiradísimo -muy diferente a lo que se veía en los late de Buenafuente-, un Ignatius siendo… Ignatius, una Ter demostrando de lo que es capaz al público que no consume Youtube, unas entrevistas tan naturales y sin preparación que son una gozada de ver, etc, etc…

En definitiva, La Resistencia se mueve por lo que podría llegar a ser el futuro de la TV, es decir, Youtube. Porque donde lo está petando es ahí, y quizás arrastre a una serie de personas hasta el canal de pago, pero el núcleo central será ese. Y aún así, se agradece que por fin haya algún directivo de TV que haya visto que, si quieren ralentizar la sangría, necesitaban una transfusión urgentemente. A ver si el resto toma ejemplo.

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