Después de poder ver hablar a la propia Silvia Marsó en entrevistas, es innegable la ilusión y la cantidad de trabajo que han echado en esta obra de teatro. Sin embargo, igual que creemos que todos los artistas merecen respeto por su trabajo, creemos que nosotros como medio, debemos ser fieles a nuestra libertad de opinión y al público que confía en nuestro criterio. Explico esto ya que el teatro en España se ha creado una burbuja de aplausos y palmaditas en la espalda donde la más mínima crítica es tratada prácticamente con odio por parte de cualquier receptor. Esto no puede ser. Hay obras malas y buenas, acorde a la opinión de cada medio y cada crítico y mientras nosotros sigamos teniendo una identidad y personalidad propios, lo seguiremos haciendo.

24 horas en la vida de una mujer no es una buena obra. Partiendo de la base de que la adaptación del libro me parece compleja para el teatro, la obra ha decidido hacer hincapié en pasajes del libro que no representan bien su espíritu. La parte de paseo se hace larga, la duda de la protagonista es demasiado obvia…

24h Silvia Marsó y Victor Massán
24h Silvia Marsó y Victor Massán | Teatro Abadía

Los tres actores tienen buena voz, sin embargo los arreglos musicales están totalmente esclavizando a la letra, que se intenta meter como puede entre la música con un resultado pobre. Víctor Massán sí que está muy fino y a pesar de ser un personaje hecho ad hoc para el teatro, ya que no aparece en la novela, está muy bien integrado. Es de agradecer muchísimo la presencia de música en directo, con  Miguel Huertas al piano, Gala Pérez Iñesta en el violonchelo e Irene Celestino Chico al violín. Sin embargo su presencia en escena se hace extraña. Es como que para un musical se queda muy corto y como acompañamiento a esta obra no pega.

El texto original de Stefan Sweig trata la profunda contradicción de una mujer aristócrata que, en un momento, pierde la cabeza por el deseo. Hay sobreactuación y a la vez demasiada cautela en las representaciones. No obstante, lo mejor siempre es que vayan a verla ustedes mismos al Teatro Abadía en Madrid hasta el 7 de enero y nos expliquen sus motivos.

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