Gata Cattana murió un dos de marzo. Era el año 2017. Su voz era la de una mujer que tomó la bandera de la lucha por la igualdad. El feminismo hasta la médula en sus letras o versos. Llamádle como queráis. Y entre todos ellos, los de Lisístrata como un espejo devolviendo el golpe al mentón de la sociedad. Poco más se puede añadir…

Yo no camelo perfumes de Nina Ricci
soy más de libros de la Silvia Federicci, 
será mejor que trates mejor a esas bitches, 
no sea que de repente me escuchen y se compinchen. 
Os lo tengo dicho, os lo dejo hecho, 
al punto, la teoría King-Kong no apunta. 
Facilito tronco, deja de poner impedimentos, 
deja de ser un experimento. 


Déjame ser otra cosa que no sea un cuerpo.

 
Deja de follarme con los ojos ya de paso 
cuando paso por la calle sola en todo momento, 
porque me cago en to’. 
Que en pleno siglo veintiuno, 
que tenga que venir la Ana a rebatir a Froid, 
a tradiciones largas desde Nietzsche hasta Unamuno, 
de Aristóteles a Darwin, desde Franco hasta Rajoy. 
Aquello es barro, esto es lodo, sé por dónde voy, 
que las cosas no han cambiao demasiado a día de hoy. 
Haciéndome hit rain a lo hard country, 
modus operandi, rayaos, estampaos rollo punky.

Eres la puerta del demonio,

eres la que quebró el sello de aquel árbol prohibido,
eres la primera desertora de la ley divina.
Eres la que condenó a aquel a quien el diablo no fue suficiente para atacar,
así de fácil destruiste la imagen de Dios y el hombre,
a causa de tu decepción, mujer.

Que venga Dios y lo vea,
como a Gea se la marginó,
ardió en la hoguera con tres brujas durante la inquisición,
vale, que monten sus ministros festivales feministas contra la segregación,
alimentando el tópico con discriminación
positiva que es mentira, no es ninguna solución,
yo hago lo que quiero bajo el “Niña no andes sola”,
mujer en toda regla, poetisa con mayúscula.
Descontrola por la ciudad cantando hardcore,
con camisa y tacones altos.
Con la moral muy por encima de sus cuentos,
como la de otras tantas pu*** que mueren callando.
Y ando cayendo ya, encallándome en mi
propia guerra cívil como Lisístrata.
Sin más que decir, que aportar a la causa
Rosa Luxemburgo, campo amor, guerra amazona,
vestal romana, sendero impío hacia la vida humana,
Keny Arkana (…)
Yo os invoco hijas de Eva buscando una luz,
buscando una luz, buscando una luz,
Yo os invoco hijas de Eva buscando una luz,
buscando una luz, buscando una luz.
Yo os invoco hijas de Eva…
Desde que Prometeo les mostró el truco del fuego
sometieron nuestro ego deste Atenas a Estambul.
Tú y cuántos cómo tú contra estas dos titánides
corre ve y dile a aquel que no vamos a ser tan dóciles
Imbéciles se creen que son la élite y caerán
por su propio peso cuando rescate a Eurídice
Lapídame, humíllame, si quieres ponme un burka
arráncame la bolle, el clítoris pa’ ser más pulcra.
Escóndeme, tápame bien ese escote impuro,
no sea que te pervierta o te transporte al lado oscuro,
no sea que te intoxique con mi psique de cianuro.
La mujer es el diablo eso seguro, ten cuidao.
Y ando cayendo ya, encallándome en mi
propia guerra cívil como Lisístrata.
Sin más que decir, que apuntar a la causa
un tributo a mis musas que luchan…

Entiendo que la mujer, si no es prostituta es que es tonta, 
pero si es que no es ninguna de las dos, lo que sí es seguro es que es mala.
Las mujeres no somos ni malévolas, ni malignas,
no enjendramos el demonio, y tampoco somos santas
porque nos santificamos cuando llegamos a ser madres.
Las mujeres somos mujeres.

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