Cuando Alf Clausen recibió una llamada del productor de Los Simpsons Richard Sakai, seguramente no esperaba un mensaje así al otro lado del teléfono. La serie está buscando “un tipo diferente de música” le comunicaron. Y así, tras 28 años poniendo música a Homer y compañía, Clausen terminará su relación con la ficción estadounidense este próximo año.

Desde la temporada 1990/91, la mayor parte de la música de la serie ha nacido de la creatividad del compositor americano. Ha ganado cinco premios Annie y dos Emmy. En estos últimos ha acumulado hasta 30 nominaciones, 21 por su trabajo en Springfield.

Simpsons Homer Barney Apu Skinner
Los sol-fa-mi-das en acción. Fuente

Aparte de la música instrumental tan característica que ambientaba los capítulos de Los Simpsons, también es responsable de muchas de las canciones de la serie. Seguro que a todos se nos vienen a la memoria melodías conocidas si pensamos en el señor Burns probándose todo tipo de prendas de vestir hechas con animales, o a Homer ingresando en la hermandad secreta de Los Canteros.

Como curiosidad destacar que de las pocas composiciones presentes en la serie que no son obra de Clausen, la de mayor relevancia sería, ni más ni menos, el conocidísimo tema inicial. El autor es Danny Elfman, prolífico compositor de BSO para cine y TV, colaborador habitual del director Tim Burton entre otros.

Simpsons canteros Homer hermandad
Homer y el resto de canteros. Fuente

Si os estáis preguntando qué compositor sustituirá a un músico tan renombrado y eficiente como Clausen, poneos el cinturón que vienen curvas. No va a ser sustituído por ningún compositor (al menos no sabemos el nombre) sino por una empresa: Bleeding Fingers. Dicha empresa tiene al frente ni más ni menos que a Hans Zimmer.

No entraré a comentar el tremendo declive de la que fue una gran serie, ni lo acertado o no de cesar a Alf Clausen como compositor de la BSO. Lo más grave de todo esto es que las empresas empiezan a sustituir a los individuos en un campo como la creación musical. Bleeding Fingers ya reemplaza a ‘fulanito de tal’. La música impersonal e industrial ya se impone a la creatividad e interpretación humana. La producción íntegramente electrónica ya se prefiere al orquestador y los intérpretes.

La revolución industrial ha llegado a las BSO. Como buena herramienta capitalista el objetivo último no es otro que la reducción de costes de producción y la maximización de los beneficios. Los Simpons están buscando “un tipo de música diferente”, dijo su productor Richard Sakai.

Sí, diferente y mucho más barata.

‘Pobres’ ilusos. Ya lo dijo el bueno de Homer: “Tendrán todo el dinero del mundo, pero hay algo que nunca podrán comprar… un dinosaurio”.

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