Sí, habéis leído bien; el día 3 de febrero de 1959 murió la música. No son pocas las fechas negras en la historia de la música, pero esta es la más doloroso que se recuerda. Ese día viajaban en avión tres de los artistas más importantes de aquella época; Buddy Holley, Ritchie Valens y The Big Bopper. Los tres perdieron la vida tras estrellarse en un campo de maíz.

Como era lógico la conmoción en el mundo de la música fue absoluta. Junto a la célebre carta de Elvis Presley, la reacción más sonada fue la Don McLean, que con la letra de su famosísima American Pie, popularizo la denominación de este día al cantar: “I can’t remember if I cried. When I read about his widowed bride. Something touched me deep inside. The day the music died”.

La huella que dejaron estos tres genios de la música fue alargada. Pero especialmente significativa fue la Buddy Holley, cuya carrera marcó lo que sería gran parte del rock ‘n’ roll de los años 60. Y es que este cantante, con una carrera escandalosamente corta, logró ser influencia directa de los mejores grupos que han pasado por la historia de la música. Desde The Who, los punk The Clash o hasta más recientemente de Radiohead. Pero, sobre todo, fue referencia directa del grupo que lo cambió todo; The Beatles.

Tal es así, que hasta el propio nombre de los escarabajos es un homenaje al primer grupo de Buddy Holley, The Crickets (los grillos). Incluso, cuentan que John Lenon, antes de la conocida actuación de The Beatles en The Ed Sullivan Show, estaba nervioso por tocar en el mismo escenario donde su ídolo había tocado años atrás.

A pesar de ello, para el gran público su huella ha quedado difuminada con el paso del tiempo, pero, sin duda alguna, aquellos que quieran ver de donde surgieron sus grandes ídolos tendrán que hacer una parada en este día. Y, sobre todo, en estos artistas que nos dejaron demasiado pronto.

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