¿Recuerdan el cuento de El traje del emperador? Sí. Exacto. Era ese en el que solamente un niño se atreve a decir en voz alta que el emperador no luce un traje de oro, sino que está completamente desnudo. El niño no teme ser considerado ignorante y anuncia lo que todo el mundo ve y nadie dice. Pues eso pasa con los premios literarios. ¿Quién se atreve a criticar un libro premiado? Corre uno el riesgo de ser tachado de ignorante, de ciego, de mal lector. Y el Olimpo de los lectores y la crítica es mullido y acogedor. Fuera hace frío. Todo esto viene al último Premio Nacional de Narrativa : Patria de Fernando Aramburu. Se ha convertido en un fenómeno literario y ha sido comparado con (agárrense) Guerra y Paz o con los Episodios Nacionales. Y eso es demasiado vértigo. Y que si hay que mojarse, en un conmigo o contra mí… yo no me atrevo. Porque Patria plasma el terrorismo vasco desde una óptica ya superada.

Aramburu en el peine de los vientos
Reportaje con el escritor, poeta, novelista y articulista Fernando Aramburu | Carlos García Pozo

      Quienes aúpan la novela al cénit de la gran creación vasca, la última, la definitiva, el novamás literario quizá desconocen otros títulos que forman parte del canon vasco: Verdes valles, colinas rojas del maestro Ramiro Pinilla, mucho más discreto que su paisano. Por poner un ejemplo.

       Nada de revolucionario tiene ya el tema del terrorismo vasco en la literatura. El propio Aramburu se ocupó de él en anteriores publicaciones : Años lentos, Los peces de la amargura. Es más, se asoman en sus páginas personajes y situaciones muy similares a los que encontramos en Patria. Otros autores han escrito sobre ellos, sin este éxito abrumador. ¿Cuál ha sido entonces la fórmula magistral?

Ciertamente, su estilo ligero, oral, conduce al lector por un camino cotidianamente tenso. Que presenta unos personajes maniqueos, poco excavados. Casi tópicos. Pero es que el tema vasco es, a veces, una caricatura de sí mismo. Que no va a ser el culmen, la novela vasca de altar, la superación del terrorismo. Pero algo tendrá el agua cuando la bendicen. ¿O no?

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