¿Me equivoco o quiere usted ganar el doble? No se haga mala sangre: es normal. Y seguro que lo que no quiere es trabajar el doble. Eso es más normal aún. Como dijo Terencio :”nada de lo humano me es ajeno”. Sintámonos cómodos en nuestra humanidad.

A veces vemos el mundo como desde un espejo. Siguiendo con nuestras humanas zapatillas de estar en casa, pensemos en los orígenes de la pintura. Las primeras representaciones del arte prehistórico pretendían capturar el alma, la esencia mediante la reproducción de los animales. Los primeros retratos ya adelantaban el gusto humano por la contemplación de sí mismo, por la exhibición del alma humana en trazos pictóricos. Nada que decir sobre la obsesión malsana de nuestros tiempos por grabar (con o sin permiso) la vida humana.

Es inevitable observar en el arte una, digamos preocupación por el tema del doble. El sosias ha viajado por el tiempo en múltiples variantes de acuerdo con el tiempo que le tocaba vivir: el retrato, la sombra, el monstruo a imagen, el clon. Al parecer, ya los antiguos egipcios mantenían un sistema similar al de las almas cristianas creyendo en el doble que parece estar directamente relacionado con el arte de la momificación.

Nada se escapa a la Literatura. El doble ha sido tratado largamente y con numerosas perspectivas. Si bien es cierto que en los relatos clásicos podía estar vinculado a una vis cómica, hay una tradición igualmente clásica que asocia el doble a los malos augurios, a los sueños más negros. Evitando hacer de este humilde artículo una tediosa lista, saltaremos sobre algunos ejemplos que, seguramente, son solo la superficie de un iceberg siniestro.

El ilustrador Corominas revisa el mito del doble en El retrato de Dorian Gray
El ilustrador Corominas revisa el mito del doble en El retrato de Dorian Gray.

Llevan un rato pensando en El extraño caso del Dr. Jeckyll y Mr. Hyde y no se equivocan. La época marcaba el gusto por lo oculto y tenebroso y el propio Poe nos había presentado el asunto en Ligeia. Pero también los autores españoles del Romanticismo se ocuparon de ello : en El estudiante de Salamanca de Espronceda aparecía. Otro clásico que conocemos : El retrato de Dorian Gray, mostrando en su plenitud todo el veneno del doble inmutable. El olimpo literario se muestra lleno de ejemplos del doble, sea de soslayo o tratados con mayor detenimiento. Cortázar en sus relatos. Italo Calvino en El vizconde demediado. Pessoa y sus dobles casi reales. En fin, inagotable. Había prometido no aburrirles.

Solo quería recordarlo. Si quieren saber más, trabajen el doble.

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