Ahora es muy fácil subirse a un proyecto de superhéroes. De hecho, las grandes estrellas de la industria se dan de tortas por hacerse un hueco entre las producciones de Marvel o DC. Todo lo que tocan ambas compañías se convierte en oro, pero hubo un tiempo en el que había que tenerlos muy bien puestos para sumarse a proyectos de este perfil.

Doplh Lundgren "El Castigador"
“Me pongo a pegar tiros y me quedo solo”

The Punisher está de moda. La serie de Netflix ha conseguido ofrecernos una versión de Frank Castle a la altura de las viñetas. Igualmente, el trabajo de Jon Bernthal resulta sensacional. “¡Nos han llamado de Marvel, Jon!”. Seguro que eso fue lo que le gritó su representante al otro lado del teléfono el día que Bernthal era elegido para el papel. Botellas de champán, un par de Cohibas y a disfrutar del gran pelotazo de sus carreras. Así cualquiera. Lo que pasa es que estamos olvidando el tiempo de los valientes.

Dolph Ludgren "El Castigador"
“Yo maté a Apollo Creed…”

“No te enfades, Dolph, pero han llamado de Marvel y les he dicho que sí”. La llamada que recibía Dolph Lundgren de su representante, allá por 1989, debía ser más de este perfil. El Ivan Drago de Rocky IV no estaba para rechazar proyectos, por lo que aceptaba convertirse en el primer Frank Castle de la gran pantalla. Así, bajo el título de The Punisher, la película se estrenaba y se la pegaba a lo grande.

Cierto es que aquel “castigador” no era muy fino y que hay que tener el día tontorrón para encontrarle alguna virtud al filme, pero lo cierto es que no se está hablando lo suficiente de que Dolph Lundgren le echo bemoles y fue un ¿digno? Punisher.

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