Si quieres ser un gran poeta, date prisa, sólo tienes hasta los 30 años.

Los poetas son muy precoces, casi todos han llegado a la cumbre de su obra antes de cumplirlos. De hecho hay críticos que afirman que, si todos los poetas hubieran muerto antes de los 40, la historia de la Literatura no sería esencialmente distinta.

Ejemplos: Rubén Darío publicó Azul… en 1888, a los veintiún años, pero antes de esa fecha había escrito aproximadamente la mitad de su obra en verso, unas setecientas páginas. Alberti, Lorca, Jorge Guillén, Luis Cernuda, por citar sólo algunos de los insignes poetas de la Generación del 27, escribieron gran parte de su obra más destacable también antes de los 30.

POETAS GENERACIÓN DEL 27
Poetas de la Generación del 27

Otro tanto sucede con los grandes poetas románticos, Byron, Shelley, Keats, que, además, murieron muy jóvenes.

La siguiente generación, los poetas malditos franceses, tampoco se salva de esta precocidad. Por ejemplo, Verlaine y Rimbaud, quien, extremadamente adelantado, antes de los veinte años ya había escrito toda su obra.

Entre los poetas españoles de la llamada “Generación de los 50” hay uno que destaca por escribir una obra magistral casi en la adolescencia. Se trata de Claudio Rodríguez, el poeta zamorano, que publicó su increíble Don de la ebriedad antes de los 20 años. El libro, en realidad un poema largo, se abre con estos famosos versos:

Siempre la claridad viene del cielo;
es un don: no se halla entre las cosas
sino muy por encima, y las ocupa
haciendo de ello vida y labor propias.

La poesía es un género literario de pasión, de rapidez mental e inmediatez. No quiere reposo. Exige nervio, música. Hay que ser incansable, viajar y buscar. Hay que ser joven. Luego se puede corregir. O no.

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