Merece la pena tomarse un instante para hablar de este señor. Y es que, durante muchos años, el cine en España vivió un auténtico drama. Al igual que con la mayoría de disciplinas artísticas y la cultura en general, el periodo entre 1939 y 1975 se convirtió en un campo de minas a causa del franquismo. No era tiempo para grandes alardes, hasta el punto de que todo se detuvo durante varias décadas en un periodo perdido de nuestra historia.

En medio de ese periplo por el desierto, algunos talentos inconmensurables lograban asomar la cabeza. Puede que fuese con el beneplácito del régimen o que la profundidad de sus obras no fuese una locura (Berlangas había muy pocos), pero lo que no se puede negar es que tipos como Paco Martínez Soria trajeron dignidad a la profesión.

Paco Martínez Soria

Efectivamente, al hablar de Paco Martínez Soria a todos nos viene a la mente la imagen de “abuelete” de un señor entrañable. Y es que uno de los mejores cómicos de la historia de nuestro país no alcanzó auténtica popularidad hasta los años 60. La ciudad no es para mí (1965), ¿Qué hacemos con los hijos? (1967) o Abuelo Made in Spain (1969) lograban llevar a lo más alto a un hombre que ya soplaba más de 60 velas por aquel entonces.

Paco Martínez Soria

Sin embargo, Paco Martínez Soria no nació siendo ya viejo. Nuestro queridísimo cascarrabias fue apuesto jovencito maño enamorado de la interpretación desde muy temprana edad. El cine y, sobre todo, las tablas del teatro fueron la pasión de este fenómeno desde 1934. Como homenaje a su figura, hoy hemos querido recuperar una fotografía que nos descubre a un Paco Martínez Soria que nunca conocimos. Qué grande…

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