Ser tan grande es cosa complicada. Al Pacino y Robert De Niro lo saben muy bien. Ambos son leyendas vivas del cine y dos de los mejores actores de la historia. Nadie puede cuestionar el talento de semejantes bestias de la interpretación. Casi resulta obsceno enumerar algunos de sus trabajos, ya que cualquier acotación en sus carreras dejaría fuera obras maestras.

Vaya por delante un infinito respeto a Pacino y De Niro. Sin embargo, ambo se encuentran en plena dejación de funciones. Cuando se rompe la barrera que separa al común de los mortales de los auténticos maestros, la responsabilidad se dispara. Hay un compromiso para con el espectador que acude a las salas por respeto a tu nombre, pero también la tienes contigo mismo. Has de honrar tu leyenda. El dinero es cosa golosa, pero el precio a pagar no compensa. Si te dejas el nombre por el camino, mal negocio.

Al Pacino y Robert De Niro

Efectivamente, los dos actores llevan más de una década saltando de infamia en infamia. Salvo algún caso muy excepcional, lo cierto es que es difícil aceptar proyectos peores. Su talento sigue intacto, pero la pereza con la que abordan su profesión resulta lastimosa. Durante todo este tiempo, Al Pacino y Robert De Niro parecían convencidos de que, en el preciso instante en que decidiese, podrían volver a la cumbre. Nada más lejos de la realidad. La industria les ha cogido la matrícula. Ya no garantizan taquilla o prestigio. Estaban en un callejón sin salida con dos únicas opciones: seguir haciendo basura o dejar la profesión antes de seguir manchando sus nombres. Al menos así era hasta que un tal Martin Scorsese decidió que era el momento de devolverlos a lo más alto.

Al Pacino y Robert De Niro

El filme se llama The Irishman (adaptación del libro I Heard You Paint Houses, de Charles Brand) y será el regreso de Scorsese al cine de gángsters. El caldo de cultivo no podría ser más perfecto. Al Pacino y Robert De Niro tienen ante sus narices el último tren de sus carreras. La redención llamando a la puerta. Si quieren ser recordados como las grandes figuras que han sido, es hora de tomar medidas.

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