La nueva cinta de este gran director te hará replantearte si se le ha acabado la inspiración o ha tenido mala suerte.

Como de costumbre, hace unas semanas, estaba eligiendo con mis amigos la película que veríamos en el cine. Cuando caímos en que una de ellas estaba dirigida por Tomas Alfredson.

– ¿Quién es Tomas Alfredson?- Preguntó un amigo.

-¿Qué quién es? –Contesté- El director de los peliculones; Déjame Entrar y El Topo. Sin duda, ambas están en cualquier lista de mejores películas europeas.

No hubo más discusión. Su filmografía nos convenció a todos, incluso para los que había leído alguna de las malas críticas (en realidad lo difícil era haber leído alguna buena, pero no adelantemos). La lógica nos parecía aplastante: un director capaz de hacer esas dos maravillas tenía que al menos darnos algo destacable en una película de 120 minutos. Y todavía no lo he mencionado, pero si miráis el reparto veréis que está plagado de nombre; Michael Fassbender, Charlotte Gainsbourg, ,J.K. Simmons,  y… ¡Val Kilmer!

El muñeco de nieve
Foto para el cartel del “El Muñeco de Nieve”

Me llama la atención el escenario donde se plantea la acción, una sociedad sin crímenes. Muy lejana a Los Robles, ciudad ficticia de la casi perfecta Sed del Mal, o a las grises y lluviosas calles de Seven. Aquí nos encontramos con un detective –Michael Fassbender- que se aburre por la falta de crímenes.  Y este hecho nos llamaría más la atención si no fuera por lo estereotípico del resto de la personalidad del personaje. Fumador y alcohólico, depresivo e insomne, y por supuesto, atrapado en un relación amorosa conflictiva y pasada, que le llevará a tomar decisiones más bien pasionales.

Por otro lado, llamativa y corta, es la aparición de un irreconocible Val Kilmer que representa a otro detective. Uno que investigó años atrás sucesos gemelos a los actuales. Si bien atrapa algo este personaje, representa los mismos topicazos del género que el anterior;  es alcohólico, es fumador, es un lobo estepario,…

En este punto, me doy cuenta de que ojala hubiéramos leído antes la propia crítica del director. Quizás esta nos hubiera hecho elegir otra película. El  realizador, como justificación del mal resultado, hablaba de presiones de la productora, trozos de película por rodar y un largo etcétera que derivaban en su evidente fracaso.

Pero sin entrar en quien tuvo la culpa, lo que es plenamente visible es que la película no acaba de funcionar. Empieza lenta, sumergida en detalles, entiendo que transportados del libro. Se desordena en el desarrollo y acaba siendo muy predecible en su tramo final.

El Muñeco de Nieve
Fotograma del film “El Muñeco de Nieve”

Del final es difícil hablar,  es simple y falto de credibilidad. Desconozco si respeta al del escrito por Jo Nesbø, pero si es así, me costaría entender éxito de su novela, “Snømannen”.

Salimos del cine decepcionados, sin ver mucho motivo para recomendar la visita al cine ni a aquel acérrimo amante del cine detectivesco. A aquel, que le chifla recopilar pistas para descubrir, antes que nadie, quién es el astuto asesino de la historia. Pero si con ganas de compartir opiniones contrarias, ya que entre nosotros no las encontrábamos.

En cualquier caso, te esperamos en la siguiente, Tomas Alfredson.

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