Existe una suerte de convención social que viene a decir que lo viejo siempre es mejor. Sin embargo, bajo ese pensamiento generalizado subyace la rama más corrupta del romanticismo. Parece una osadía decir que un actor de nuestros días es el mejor intérprete de la historia del cine, pero la realidad termina por imponerse de forma rotunda, ya que nadie puede compararse a Daniel Day-Lewis.

Daniel Day-Lewis En el nombre del Padre

Obviamente, son muchos los grandes de la interpretación que han ido desplegando su talento a lo largo de más de un siglo de historia. Nadie se atrevería a poner en duda que lo de Marlon Brando estaba por encima de lo humano y lo divino. Otro tanto de lo mismo se puede decir del elegante Lawrence Olivier, del versátil Jack Lemmon o el arrollador Robert De Niro. Sin embargo, ninguno de ellos consiguió llegar al final de su carrera sin perder, en mayor o menor medida, el rumbo.

Daniel Day-Lewis ha decidido que es el momento de poner punto y final. A sus 60 años, el intérprete no ha podido superar la pena del rodaje de El hilo invisible. Y es que, durante casi cuatro décadas, su entrega a cada personaje ha sido máxima. El británico es de esos tipos que llevan la interpretación de método hasta las últimas consecuencias. No existe papel pequeño o irrelevante para esta serena fuerza de la naturaleza. Años de preparación para cada papel es lo que siempre ha invertido. Pero de la destrucción emocional de su personaje en El hilo invisible le ha costado demasiado salir.

Daniel Day-Lewis Pozos de Ambición

En el año 1989, Mi pie izquierdo le acercaba a un personaje con parálisis cerebral, capaz de controlar únicamente la extremidad que daba nombre al título. A tal punto llevaba su interpretación, que incluso era necesario alimentarlo en los descansos de los rodajes, ya que no abandonaba al personaje en ningún momento. Era el primero de sus tres Oscars. Nunca nadie en la historia del cine lograba el hito de hacerse con tres estatuillas a Intérprete Protagonista, pero eso es lo de menos. Daniel Day-Lewis nunca ha sido hombre de premios, fotografías o alfombras rojas. Pasión se le llama a lo suyo.

En el nombre del Padre, The Boxer, La edad de la inocencia, El último Mohicano, Gangs of New York, Pozos de Ambición, Lincoln, Nine y, ahora, El hilo Invisible. Su filmografía es tan corta, como brillante. La entrega a cada uno de los personajes, incomparable. Cualquiera podría pensar que este monstruo de la interpretación es tipo de carácter difícil, caprichos o excentricidades. Nada más lejos de la realidad. Sencillo, austero, educado al extremo y de una candidez fuera de lo común. Quien ha tenido el honor de trabajar con Daniel Day-Lewis no duda en apuntar al siempre amable y encantador carácter del actor.

Daniel Day-Lewis El hilo Invisible

Ahora, a sus 60 años, Daniel Day-Lewis ha decidido que son demasiadas las vidas que ya ha vivido. Ahora sólo quiere ser él mismo hasta el fin de sus días. Se lo ha ganado. Por nuestra parte, ni por un momento se nos ocurriría olvidar al que, a bien seguro, es el mejor intérprete que ha pisado por esto del cine.

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