El curioso como un pequeño instante puede suponer la diferencia entre el éxito y el fracaso. Esa bola de tenis que pega en el borde de la red y que puede caer a cualquier lado, determinando la victoria. Eso lo saben bien el bueno de Ridley Scott y un Russell Crowe que aprendió lo adecuado de cerrar la boca de vez en cuando.

En el año 2000, Gladiator se plantaba en los cines de todo el mundo para convertirse en un clásico instantáneo. Además de hacerse con 5 Oscars, la cinta lograba crear legiones de fans que no han hecho más que crecer con el paso del tiempo. No es para menos, ya que el épico viaje de Máximo en busca de venganza era toda una experiencia cinematográfica. De hecho, todavía se nos pone el vello de punta al rememorar aquel discurso legendario del protagonista…

Russell Crowe Gladiator

“Mi nombre es máximo Décimo Meridio, comandante de los ejércitos del norte, general de las legiones medias, fiel servidor del verdadero emperador, Marco Aurelio, padre de un hijo asesinado, marido de una mujer asesinada y alcanzaré mi venganza en esta vida o en la próxima.”

Efectivamente, poca broma con Máximo. El papel era una perita en dulce, lo que Russell Crowe supo aprovechar y convertir en un Oscar. Sin embargo algunos pasajes del guión no terminaban de convencerle. Concretamente, aquel emblemático discurso no le gustaba nada. “Tu escribes basura, pero por suerte soy tan buen actor que hasta hago que tu basura salga bien“, le espetaba el intérprete al guionista después de leer el instante. Afortunadamente, Ridley Scott no es uno de esos tipos con los que se pueda jugar, de modo que la escena se rodó tal y como aparecía en el libreto. El resto es historia.

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