El cine de superhéroes había empezado a perder punch. Después de pasarse incontables décadas convertido en un género residual y plagado de infamias, el universo cinematográfico de Marvel y el Batman de Nolan venían a cambiarlo todo. Era el pistoletazo de salida para la edad de oro de las adaptaciones de cómics. Crítica y público ya no recibían con recelo producciones de este perfil, sino que caían rendidos a sus pies.

La industria cinematográfica suele tener el defecto de que, cuando algo funciona, lo explota hasta alcanzar niveles preocupantes. Como no podía ser de otra forma, las muestras de agotamiento comenzaban a aparecer una década después. Con una fórmula que se repetía de forma machacona, los espectadores comenzaban a dar síntomas de agotamiento. Cierto es que las recaudaciones seguían siendo importantes, pero los tiempos en los que Los Vengadores recaudaban 1.500 millones de dólares quedaban atrás. Era el momento de arriesgar.

Deadpool

Ryan Reynolds nunca había tenido demasiada suerte en el cine de superhéroes. Linterna Verde, Blade III y Lobezno habían resultado desastres absolutos. Precisamente esta última nos presentaba al personaje de Masacre, allá por el año 2009, con total desacierto. Aquel Deadpool era para sacarse los ojos. Sin embargo, el bueno de Ryan quedaba prendado de la versión del personaje ofrecida por los cómics. Aquel Wade Wilson era un tipo gamberro, gañan retorcido y con una mala baba incomparable. El material de partida no podía ser mejor, pero la apuesta de llevarlo a la gran pantalla de forma fiel se antojaba impensable.

Los grandes proyectos suelen nacer cuando alguien se la juega lo bestía. Eso hizo un Ryan Reynolds que pagó de su bolsillo un cortometraje de Deadpool al estilo de los cómics. Cierto es que se trataba de contenido apto para adultos y que nunca se había dado luz verde a una cinta de superhéroes con tal calificación, pero el fenómeno generado a partir de la pieza provocaba que 20th Century Fox se la jugase. ¿El resultado? Una de las películas de superhéroes más rentables y brillantes de la historia.

Deadpool nos gusta porque es diferente. Los personajes de moral distraída siempre han tenido un encanto especial, y eso es lo que le sobra Wade Wilson. A día de hoy, la segunda entrega de las aventuras del mercenario bocazas ya está en marcha, mientras que a la tercera se le ha dado luz verde. Deadpool mola mucho y encima lo ha puesto todo patas arriba. Algún día se marcará el 2017 como el año 1d.D. (después de Deadpool).

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