¿Y qué pasaba en Detroit? Pues nos tenemos que situar en la década de los 60´s mientras el resto del mundo movía el culo o mejor dicho las minifaldas al compás de The Beatles y compañía. Detroit era otra historia, y obviamente no tan alegre aunque eso sí movida un rato y nunca sin perder el ritmo.

DETROIT

No siempre cualquier tiempo pasado fue mejor, y Detroit es un vivo ejemplo de ello. Así nos lo muestra la directora Kathryn Bigelow en esta película que nos expone los conflictos que ocurrieron en 1967 en la ciudad de Detroit. Un momento convulso de la historia americana, donde el odio supero a la razón y a la poca humanidad que a veces parece que tenemos.

La película nos narra a través de los ojos de varios personajes un ambiente donde el racismo y el miedo eran el pan de cada día. Todo esto, envuelto en una fotografía increíblemente preciosista que nos aleja un poco de la crudeza que estamos viendo, y que evita que te deshidrates en el cine (he de decir que las injusticias sociales son mi punto débil).

DETROIT

El vestuario y el arte es justo lo que necesita la película, nos lleva a situarnos completamente en la época, y cumplen su misión sobradamente. Tampoco es una película donde ningún elemento estético tenga que estar por encima de otro sino que acompañe a la historia y dé el mayor realismo posible, ya que lo que prima sobre el resto es lo que te está contando, no el envoltorio, pero sin olvidar que es cine y que tiene que quedar bonito. Que para eso se han gastado un montón de dinero, aunque al verla, se tenga sensación de ver una película hecha con cariño y mimo y no una gran superproducción, donde a veces se pierde el gusto por los detalles.

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