Así de triste puede ser el nacimiento de una leyenda. Heath Ledger era un actor con talento. Papeles como el de la enorme Brokeback Mountain servían para demostrar que el guaperas australiano estaba madurando rápido. Había un buen intérprete, pero lo realmente interesante era el proyecto de grandísimo actor que se vislumbraba. Era el año 2005 y aquello empezaba a coger una importante velocidad, nominación al Oscar de por medio. Lo que nadie podía imaginar es que la carrera de Ledger fuese a terminar de una forma tan prematura y dolorosa.

La semana pasada dormí dos horas por noche de promedio… No podía dejar de pensar. Mi cuerpo estaba exhausto, pero mi mente seguía funcionando”. Esa era la confesión que Heath Legder hacía a sus allegados tras terminar el rodaje de El Caballero Oscuro. Desde que se hacía oficial su fichaje como nuevo Joker, los fans no hacían más que criticar la decisión. El actor se había impuesto una exigencia brutal para estar a la altura. Se había dejado arrastrar al oscuro terreno del guasón. Su forma de trabajar no ayudaba. Intenso a más no poder, el método que seguía para la construcción de sus personajes le consumía por lo general, pero este caso era especialmente grave.

Heath Ledger

El 22 de enero de 2008, Heath Ledger descansaba en su apartamento del SoHo, en Manhattan. Por aquellos días se encontraba en pleno rodaje de El Imaginario del Doctor Parnassus, la que a la postre se convertiría en su última película. Diana Wolozin, su masajista, llamaba varias veces a la puerta. Tenía una cita con el actor. Visto que no reaccionaba, decidía recurrir al ama de llaves del edificio. Así, a las 2:45 p.m., ambas entraban en el apartamento y se encontraban a Heath Ledger tirado en su cama y sin conocimiento. La reacción de Wolozin fue de lo más extraña, ya que decidía llamar a la actriz y amiga de Ledger, Mary-Kate Olsen. Esta levantaba el teléfono rápidamente y ordenaba a una empresa de seguridad privada personarse en el edificio.

Efectivamente, Diana Wolozin no tardó en darse cuenta de que el actor estaba muerto. así, el curioso comportamiento obedecía a un afán por preservar la intimidad del actor. A las 3:26 p.m. se producía la llamada al 911. Siete minutos después llegaba el servicio de emergencias para certificar la muerte de Heath Ledger. Tenía 29 años. Como el tiempo demostraría, la intención de Ledger no había sido la de quitarse la vida. Tampoco su muerte obedecía a una sobredosis de drogas recreativas. El insomnio estaba destruyendo a un actor que, desgraciadamente, sobrepaso la dosis adecuada e hizo una mala combinación de medicamentos.

Heath Ledger El Joker

Seis meses después de su muerte, el Joker de El Caballero Oscuro empezaba a crear una leyenda que, a día de hoy, no hace más que alimentarse. De hecho, un año más tarde de su muerte, los familiares de Heath Ledger subían a recoger en su nombre el Oscar a Mejor Actor de Reparto. Era el último adiós a un actor que nos dejaba la sensación de que se llevaba las muchas horas de gloria que tenía que ofrecernos todavía.

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