“Trabajar muchísimo y vivir la vida, dar un paseo por la montaña o mirar a una mujer hermosa, leer un libro, oír un concierto… Que todo esto alimente mi espíritu para que su voz sea más potente. Y que sobretodo, quiera Dios que no me falte la santa inquietud”.

Hay otro gran pintor surrealista español que no es Dalí y que poca gente recuerda como tal: Joan Miró.

 

Joan Miró | Fuente: Fundación Joan Miró
Joan Miró | Fuente: Fundación Joan Miró

Su vida artística comienza cuando convence a su padre de que le deje hacer pintura en la escuela de la Lonja de Barcelona en sus clases nocturnas, mientras se saca la carrera de comercio que familia había elegido para él. Estas clases serán las que consigan hacer nacer en él una devoción desmesurada por lo artístico.

Tanta es su pasión, que cuando acaba la carrera y tras tres años de trabajar en una droguería en Barcelona, Joan coge una extraña enfermedad que le obliga a guardar reposo en su pueblo natal. Esta enfermedad no será otra que una depresión.

Montroig, viñedos y olivares de Miró
Montroig, viñedos y olivares de Miró | Pinterest

Tras reponerse, Miró se dio cuenta de que a partir de entonces sólo se dedicaría al mundo artístico. En estos años de reposo en el pueblo realizó una de sus primeras obras maestras, La Masía, y que está aún muy centrada en su tierra, pero donde ya se intuía cómo su figurinismo se va convirtiendo en algo mas contemporáneo y distinto.

La Masía de Joan Miró
La Masía de 1922. Miró | Fuente: espinaroja.blogspot

Después de esta primera etapa como pintor naif y tras estallar la Guerra Civil, Miró se marcha a París donde entra en contacto con los artistas que acogerán al resto de pintores y artistas españoles, y que conformarán el núcleo del mundo artístico.

Los dadaistas primero y los surrealistas después, le darán a Miró el empujón que necesita para dedicarse en cuerpo y alma a la pintura conceptual donde los elementos intuyen sueños, placeres ocultos, mensajes encriptados.

Boceto onírico de Joan Miró
Boceto onírico. Miró | Fuente: Pinterest

A diferencia de Dalí, Miró se dedicó en cuerpo y alma a ahondar en la corriente surrealista, llegando incluso a realizar ayunos de varios días para llegar a un estado de semiinconsciencia que le permitiese entrar en el mundo onírico. Por supuesto conoce a Picasso y se hacen íntimos, sobre todo en las noches; tanto es así que una de sus primeras exposiciones se inaugura a medianoche y es Picasso quien contrata una banda para que toquen sardanas durante toda la noche.

Foto de Miró y Picasso
Miró y Picasso tuvieron una larga amistad | mallorcamagazine

Como todos los demás, Miró acabó su relación con los surrealistas como el Rosario de la Aurora. Tuvo sus amigos y sus enemigos pero nada volvió a ser lo mismo. Los que le admiraban dirían de él y de su obra que intentaba asesinar a la pintura y que su único fin era la expresión libre.

Es a partir de aquí donde comenzará y nunca acabará el particular estilo de Miró. Sus colores primarios sobre grandes lienzos donde se ven muchos ojos que nos recuerdan a caras; incontables estrellas que nos transportan a la noche del universo; y elementos que nos traen a la mente el campo, su pueblo natal o Barcelona.

Constelaciones de Miró
Constelaciones de Miró | Fuente: La Vanguardia

Con todo esto, se dedicó a realizar pintura, escultura, telones de fondo para ballet y teatro, cerámica, etc. También se centró en ensalzar su obra por todo el mundo, teniendo éxito allá donde fue. En España es el gran olvidado, el artista secundario detrás de Dalí y del que pocas personas recuerdan su obra.

Si quieres conocer mas, visita su fundación en Barcelona. Merece mas que la pena.

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